Di sí a La Paz, di sí a La Vida, di sí a La Verdad, a La Caridad, a La Amistad. DISCIPULO esa es Tu Misión.
Este año se dedico a las misiones y nosotros como ya es costumbre tomamos el tema de la vigilia según esta información.
Él es el fundamento del discipulado y de la misión, es laverdadera novedad que supera todas las expectativas de la humanidad. (IM 1.4); es el punto de partida de toda acción pastoral y quien nos introduce en las dimensiones más profundas de la vida, para llegar a una nueva comprensión teológica de la persona umana, del cosmos, de la historia, de la Iglesia y del mismo Dios.
A partir de ese encuentro, queremos hacer un discernimiento acerca de la calidad cristiana de nuestra vida, de las celebraciones litúrgicas, del trabajo catequético, de la acción social y solidaria y de las esperanzas más hondas que laten en nosotros.
Discípulo es aquel que siendo llamado por Jesucristo responde generosamente a la voluntad de seguirlo en una comunidad de fieles, donde discierne cuál es su misión en la Iglesia y en la sociedad. Esta elección y llamada de Jesús es personal y pide oídos de discípulo (cf. Is 50,4), atentos para escuchar y prontos para obedecer: se trata de una respuesta de amor a una llamada de amor.
El discípulo entra en comunión de vida y de misión con Jesucristo quien enseña con sabiduría y autoridad para que desde esta profunda amistad podamos pensar, sentir y actuar al estilo de Jesucristo "no soy yo, sino que es Cristo quien vive en mí". A esa vida en el espíritu se accede mediante elBautismo, se consolida para la comunión y misión por el sacramento de la Confirmación, y se fortalece cuando el discípulo participa de la Eucaristía. Mediante la Reconciliación, el discípulo arrepentido vuelve a la comunión y renueva su compromiso de vivir en amistad con el Señor y los hermanos.
Por lo tanto, la formación del discípulo de Jesucristo debe tener como meta la identificación con Él hasta llegar a tener "los sentimientos que corresponden a quienes están unidos a Cristo Jesús" (Flp 2,5). María de Nazaret nos enseña a ser discípulos según el corazón de Dios; a saber escuchar y obedecer la voluntad del Padre.